Abandonando las solitarias y nocturnas calles de Londres para instalar-se en los paisajes montañosos de Austria, el multi-instrumentista y productor SOHN dibuja su inspiración a partir de la dicotomía que existe entre los dos.

Reaccionando a la legendaria y inmersiva escena electrónica de Viena, SOHN ha creado un sonido que mezcla sus vocales que atormentan con un telón de máquinas de tambores analógicas y sintetizadores, mezclando los mundos de lo viejo y lo nuevo para crear una base para sus canciones.

Aparte de la acentuación de la espiritualidad de su voz, la lírica de SOHN juega sobre el espacio que existe dentro de la lengua, alargando su voz entre de los huecos de las frases, y reclamando la importancia de las palabras.